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El
olvido, ante ti, siente impotencia,
y
el tiempo mira el saco vacío de los recuerdos,
porque
ninguno reniega del presente.
Formas
parte del todo,
de
la esencia infinita de las cosas eternas,
de
aquello que no puede morir …sencillamente.
Eres
como un perfume,
que
envuelve mi universo;
y así te
aspiro, leve,
cada vez
que respiro.
Y así
vuelves al Todo,
a través
de mi aliento:
Al
revivir del agua,
al
murmullo del viento,
al
retirar solemne
del sol,
a su aposento.
Al gesto
caprichoso
de la
luna, al silencio,
a la
verde apariencia
del
esplendor campero.
Al
silueteo cambiante
de una
nube, a los cerros,
a la
jara, a las rosas,
al
calor, al invierno,
al
verso, a la palabra,
al
propio sentimiento.
Te
vuelves…a mi alma
¡Empapas
mis adentros!.
Se impacientan
mis labios,
te
reclama mi cuerpo,
y,
cuando no te tengo…
escucho,
aspiro, observo,
y me
abrazo a la vida…
¡Y en mi
vivir, te encuentro!.